
La leyenda «El miserere», escrita en 1862 por el célebre poeta y narrador español Gustavo Adolfo Bécquer, es una pieza del romanticismo gótico, integrada en su famosa colección de Leyendas.
El relato describe la obsesión de un músico arrepentido que, tras una vida de pecado, busca componer el «Miserere» definitivo para lograr el perdón de Dios. A través de una atmósfera lúgubre y espectral, Bécquer explora temas recurrentes en su obra: la búsqueda del ideal inalcanzable, la locura creativa y el encuentro aterrador entre el mundo de los vivos y el de los muertos en las ruinas del monasterio de Fitero.
El escenario principal transcurre entre la hospedería del monasterio y las ruinas de la antigua iglesia abacial, donde el tiempo parece detenerse bajo la luz de la luna. La obra se convierte en una metáfora del genio atormentado y la fragilidad de la mente humana ante lo sublime, demostrando cómo la ambición artística puede conducir tanto a la gloria espiritual como a la perdición psicológica.
En esta entrada verás un resumen detallado de la historia, una lista de sus personajes principales y una sección de preguntas frecuentes para resolver las dudas más comunes sobre esta obra de la literatura fantástica.
Resumen corto:
La historia comienza cuando un misterioso peregrino llega al monasterio de Fitero solicitando comida y refugio. Al ser interrogado por los monjes, confiesa que es un músico que, tras haber cometido grandes pecados, recorre el mundo buscando la inspiración necesaria para componer un «Miserere» tan sublime que le asegure el perdón divino.
Un anciano del lugar le habla entonces de una antigua leyenda: cada Jueves Santo, en las ruinas de una iglesia cercana, los monjes asesinados hace siglos regresan de la tumba para cantar un salmo de penitencia.
Impulsado por la curiosidad y la fe, el músico se dirige a las ruinas a medianoche. Allí, entre las sombras y el frío, presencia un espectáculo sobrenatural: las piedras se recomponen y los esqueletos de los monjes surgen de los escombros, entonando un cántico aterrador y maravilloso que ningún oído humano ha escuchado jamás. La música, que mezcla gritos de angustia con armonías celestiales, impacta de tal forma en el protagonista que este cae desmayado ante la magnitud de lo que presencia.
Al día siguiente, el músico regresa al monasterio y comienza a transcribir obsesivamente la melodía escuchada. Logra escribir gran parte de la obra, pero al llegar al versículo final, se ve incapaz de reproducir los sonidos divinos y fantasmagóricos que escuchó en las ruinas.
Frustrado por su propia limitación humana y consumido por la falta de sueño y la ansiedad creativa, el romero acaba perdiendo la razón y muere poco después, dejando tras de sí una partitura incompleta que los monjes aún conservan como prueba de su trágica búsqueda de lo absoluto.
Resumen de El miserere:
Parte 1: La llegada del peregrino
La historia se inicia con la llegada de un hombre de aspecto descuidado y cansado, un romero o peregrino, a las puertas de la hospedería del monasterio de Fitero. Al ser acogido por los monjes y el lego del lugar, el desconocido revela su verdadera identidad: es un músico que ha dedicado su vida al arte, pero que también carga con un pasado de pecados y remordimientos que le atormentan el alma.
Su único propósito en la vida es componer un «Miserere» (el salmo de arrepentimiento de David) de tal belleza y poder emocional que Dios no tenga más remedio que perdonarlo. Tras haber escuchado todas las versiones existentes de esta pieza sin encontrar ninguna que capture la verdadera esencia del dolor por el pecado, el músico confiesa que sigue buscando una inspiración que parece no pertenecer a este mundo.
Es entonces cuando un anciano pastor que se encuentra en la hospedería le relata una historia local estremecedora. Según la tradición, en una montaña cercana donde antes se erigía un monasterio ahora en ruinas, sucede un fenómeno inexplicable cada Jueves Santo. Se dice que los monjes que fueron degollados por una banda de malhechores mientras cantaban el «Miserere» regresan de entre los muertos para terminar su salmo interrumpido.
El músico, lejos de sentir temor, ve en este relato la oportunidad que ha buscado durante años. Convencido de que el canto de los muertos será la clave para su propia obra, decide partir hacia las ruinas esa misma noche, desafiando las advertencias de los presentes y sumergiéndose en la oscuridad de la montaña.
Parte 2: La visión espectral en las ruinas
Al llegar a las ruinas del antiguo monasterio, el músico se refugia entre los escombros bajo una noche de tormenta. Mientras espera, la naturaleza comienza a transformarse: el viento aúlla de forma extraña y las gotas de lluvia golpean las piedras con un ritmo inquietante. A medida que se acerca la medianoche, el entorno físico parece alterarse; las columnas rotas y los arcos derruidos parecen recuperar su forma original bajo una luz fosforescente y fría.
De repente, el suelo se estremece y, desde las profundidades de la tierra y los rincones de las grietas, comienzan a surgir los esqueletos de los monjes asesinados. Cubiertos con los jirones de sus hábitos, los espectros se agrupan en lo que fue el coro de la iglesia. El músico, paralizado entre el terror y la fascinación, presencia cómo el templo se ilumina con un resplandor sobrenatural que no proviene de ninguna llama humana.
Entonces, comienza el cántico. No es una música convencional; es un sonido que surge del crujir de los huesos, del silbido del aire en las naves y del lamento de las almas en pena. Los monjes entonan el «Miserere» con una intensidad que sobrepasa cualquier capacidad terrenal. La melodía es una mezcla desgarradora de dolor infinito y esperanza celestial que sacude los cimientos del alma del protagonista.
El músico, extasiado por haber encontrado finalmente el ideal sonoro que buscaba, intenta retener cada nota en su memoria. Sin embargo, la magnitud de la experiencia es tal que sus sentidos se desbordan. En el clímax del himno, cuando la luz y el sonido alcanzan una potencia insoportable, el romero cae al suelo inconsciente, abrumado por la revelación de una belleza que ningún ser vivo debería presenciar.
Parte 3: El genio roto
Tras la sobrecogedora experiencia nocturna, el músico regresa al monasterio de Fitero al amanecer. Su aspecto ha cambiado: sus ojos reflejan una mezcla de iluminación y extravío. Sin perder un segundo, pide papel, pluma y un lugar donde escribir, entregándose a una actividad febril para volcar sobre el papel la música celestial y terrorífica que aún resuena en su cabeza.
Durante días, el romero trabaja sin descanso, apenas probando bocado o durmiendo. Los monjes observan con asombro cómo las páginas se llenan de notas que parecen cobrar vida. El músico logra transcribir con éxito los primeros versículos, logrando una armonía nunca antes oída por el hombre. Sin embargo, al llegar al final del salmo, se encuentra con un muro insalvable: el versículo final.
Por más que lo intenta, sus manos no pueden reproducir los sonidos que escuchó en las ruinas. Eran notas que no pertenecían a la escala humana, sonidos de la naturaleza y del más allá que ningún instrumento terrenal puede imitar. La frustración se convierte en una obsesión devastadora; el músico borra, tacha y vuelve a escribir, gritando de desesperación ante su incapacidad para alcanzar la perfección divina.
Finalmente, la mente del artista no resiste la presión. Consumido por la fiebre y la locura, el romero muere sobre sus propios papeles, con la mirada perdida en un ideal que fue capaz de contemplar pero no de capturar. Los monjes recogen los manuscritos, pero al intentar interpretarlos, descubren que son ilegibles o que producen una música que induce al pánico. La leyenda termina con la partitura guardada en el archivo del monasterio como un recordatorio de que existen secretos que el hombre no debe intentar desentrañar.
Personajes de la obra:
Principales:
El Romero (El Músico): Es un hombre de pasado oscuro y errante que llega al monasterio de Fitero cargado de culpa. Su personaje encarna el arquetipo romántico del genio atormentado; posee una sensibilidad artística extraordinaria y una obsesión casi mística por componer una obra musical que le otorgue la redención. Su destino final simboliza la incapacidad humana de capturar la perfección divina.
Los Monjes Difuntos: Más que personajes individuales, actúan como una fuerza colectiva sobrenatural. Son los esqueletos de los antiguos religiosos del monasterio, asesinados años atrás, que regresan de la muerte para cantar el «Miserere».
Secundarios:
El Lego (El Pastor): Es quien recibe al romero y actúa como puente entre la realidad cotidiana y la leyenda local. A través de su relato sobre la historia del monasterio y la matanza de los monjes, introduce el elemento fantástico y prepara al lector para el horror que está por venir.
El Abad y los Monjes del Monasterio: Representan la hospitalidad y la fe institucional. Son los observadores del deterioro del romero y quienes, tras su muerte, conservan los borradores de la partitura inacabada como testimonio de su trágico intento.
Preguntas frecuentes:
¿Quién escribió El miserere y en qué año se publicó?
Esta leyenda fue escrita por el gran exponente del romanticismo español, Gustavo Adolfo Bécquer. Su publicación original tuvo lugar en el periódico El Contemporáneo durante el año 1862. Posteriormente, el relato fue incluido en la célebre recopilación de sus Leyendas, consolidándose como una de sus narraciones más logradas por su capacidad para evocar el misterio y lo inefable a través de la prosa.
¿Qué importancia tiene la música en el desarrollo del relato?
La música funciona como el medio de progreso de la trama y el medio de unión entre el plano terrenal y el divino. No es solo un arte, sino un lenguaje místico que el protagonista intenta dominar para alcanzar la redención. La estructura misma de la historia se construye sobre la búsqueda de un sonido ideal, haciendo que el clímax dependa enteramente de la capacidad de los sonidos para transmitir emociones que las palabras no pueden alcanzar.
¿Qué significa el “Miserere” dentro de la tradición religiosa?
El término hace referencia al Salmo 51 de la Biblia, que comienza con las palabras latinas Miserere mei, Deus (Ten piedad de mí, oh Dios). Dentro de la liturgia cristiana, es el canto de arrepentimiento por excelencia. En la obra de Bécquer, este salmo representa la última oportunidad de salvación para un pecador, convirtiéndose en el símbolo de la expiación de las culpas a través de la humildad y el reconocimiento de la propia falta.
¿Dónde se sitúa la acción principal de la historia?
La acción se desarrolla en la región de Navarra, específicamente en el monasterio de Fitero y sus alrededores. El escenario de las ruinas de la antigua iglesia es fundamental, ya que el autor utiliza la arquitectura gótica degradada por el tiempo para crear la atmósfera de melancolía y terror necesaria. Este entorno geográfico real se transforma, bajo la pluma de Bécquer, en un espacio fronterizo donde el mundo de los vivos se desvanece para dar paso a lo fantástico.
¿Cómo influye la obsesión en su salud física y mental?
La obsesión actúa como una fuerza destructiva que consume al protagonista desde dentro hacia fuera. Físicamente, el músico se abandona, dejando de comer y dormir para entregarse a la transcripción de la partitura. Mentalmente, la fijación con la perfección absoluta y la incapacidad de capturar el sonido sobrenatural rompen su psique. El resultado es una degeneración total que culmina en la locura y, finalmente, en una muerte provocada por el agotamiento espiritual y el colapso de sus sentidos.
¿La escena nocturna tiene un carácter real o sobrenatural?
Aunque Bécquer juega a menudo con la ambigüedad, en esta leyenda la escena nocturna posee un carácter marcadamente sobrenatural que trasciende la simple alucinación. El autor describe la reconstrucción mágica del templo y el canto de los esqueletos con una precisión que busca convencer al lector de que lo que el romero presencia es una manifestación del más allá. La existencia de la partitura física al final de la obra sirve como prueba tangible de que el encuentro con lo espectral dejó una huella real en nuestro mundo.


