Resumen de El alcalde de zalamea [Pedro Calderón de la Barca]

Portada de El alcalde de zalamea

El alcalde de Zalamea, es obra del dramaturgo barroco Pedro Calderón de la Barca. Publicada originalmente a mediados del siglo XVII, esta pieza trasciende la narrativa del honor para consolidarse como un tratado dramático sobre la dignidad humana y el ejercicio de la justicia.

​La historia narra la colisión entre la jerarquía castrense y la autonomía civil, encarnadas en el antagonismo entre Don Álvaro de Ataide, un aristócrata militar que confunde el rango con la impunidad, y Pedro Crespo, un labrador cuya integridad redefine el concepto de honor.

A través de este conflicto, Calderón expone la tensión entre el ordenamiento jurídico y la ética individual, demostrando que la dignidad no es un privilegio de casta, sino un atributo a la condición humana.

​La acción se sitúa en la villa de Zalamea de la Serena durante el tránsito de los tercios españoles hacia Portugal. Este marco geográfico y temporal no es meramente incidental; funciona como un laboratorio social donde el espacio doméstico, vulnerado por el abuso de poder, se transforma en el escenario de una reivindicación legal sin precedentes que desafía las estructuras sociales de la época.

A continuación, se describe un resumen completo de la obra, una lista de personajes.

Resumen corto:

«El alcalde de Zalamea» es un drama de honor que expone, mediante un conflicto de jurisdicciones, la lucha por la justicia y la dignidad individual frente a los abusos del poder militar.

​La obra se centra en la figura de Pedro Crespo, un labrador rico y orgulloso de la villa de Zalamea, cuya vida se ve trastocada con la llegada de las tropas españolas. El conflicto se desencadena cuando el capitán Don Álvaro de Ataide, alojado en casa de Crespo, se obsesiona con su hija, Isabel. Lo que comienza como una transgresión de la hospitalidad culmina en el secuestro y ultraje de la joven, un acto que rompe el orden social y moral de la comunidad.

​Tras el agravio, Pedro Crespo es elegido alcalde de la villa. En lugar de buscar una venganza personal y violenta, Crespo intenta primero la vía del diálogo y, ante la negativa del capitán a reparar el daño mediante el matrimonio, decide aplicar la justicia civil. A pesar de las amenazas sobre la falta de jurisdicción de un civil sobre un militar, el alcalde ordena la ejecución de Don Álvaro, asumiendo la responsabilidad legal de sus actos ante la corona.

​La obra es una crónica sobre la soberanía del individuo. Muestra cómo el honor no es un título heredado, sino un patrimonio del alma que debe ser defendido incluso ante las instituciones más poderosas. El desenlace, ratificado por el Rey Felipe II, transforma la resolución del conflicto en un símbolo de la justicia equitativa.

Resumen de El alcalde de zalamea:

Parte 1: La llegada del ejército y el conflicto de honor

​La obra comienza con la llegada de las tropas españolas a la villa de Zalamea de la Serena, en Extremadura. El ejército está de paso hacia Portugal y los soldados deben alojarse en las casas de los vecinos. El capitán Don Álvaro de Ataide es asignado a la casa de Pedro Crespo, un labrador rico y respetado.

​El conflicto surge de inmediato debido a la diferencia de clases. Aunque Pedro Crespo es un hombre humilde de origen, posee una enorme fortuna y un orgullo basado en su propia integridad. Por otro lado, el capitán, movido por la soberbia de su cargo militar, desprecia a los campesinos y se obsesiona con Isabel, la hija de Crespo, a quien el padre intenta ocultar en la parte alta de la casa para proteger su honor.

​Este ambiente de tensión estalla cuando el capitán, mediante un engaño, logra entrar en el cuarto de Isabel. Pedro Crespo y su hijo Juan intervienen para defenderla, lo que genera un fuerte enfrentamiento con los soldados. La situación es abruptamente interrumpida por la llegada de Don Lope de Figueroa, el general del ejército, quien impone orden y decide quedarse él mismo en la casa de Crespo para evitar más problemas.

​A pesar de la calma aparente impuesta por el general, la semilla de la tragedia ya está plantada. La obsesión del capitán no ha desaparecido y el deseo de venganza por el desprecio recibido marca el fin de la tranquilidad en el hogar de los Crespo, preparando el terreno para el violento crimen que ocurrirá después.

Parte 2: El ultraje y la elección del alcalde

​La acción se traslada a las afueras de la villa, en un ambiente nocturno y siniestro. El capitán Don Álvaro, incapaz de aceptar el rechazo y cegado por su soberbia, organiza un plan con sus soldados para secuestrar a Isabel. En medio de la oscuridad, logran llevársela por la fuerza hacia el monte, mientras Pedro Crespo, que intenta defenderla, es atado a un árbol y maltratado por los militares, quedando impotente ante el abuso.

​Al amanecer, se produce una de las escenas más conmovedoras de la obra: Isabel regresa y relata a su padre el ultraje sufrido a manos del capitán. En este momento, la deshonra parece total. Sin embargo, en un giro inesperado de la trama, llegan noticias del pueblo: Pedro Crespo ha sido elegido alcalde de Zalamea. Este cambio de estatus le otorga, por primera vez, una herramienta legal para enfrentar al hombre que ha destruido la paz de su familia.

​En lugar de actuar de forma violenta, Crespo ofrece una última oportunidad de paz. Se humilla ante el capitán, arrodillándose y suplicándole que se case con su hija para reparar su honor, ofreciéndole incluso toda su fortuna. Don Álvaro, manteniendo su actitud arrogante y creyendo que un civil no tiene poder sobre un militar, se burla de él y rechaza la oferta.

​Este rechazo marca el punto de no retorno. Pedro Crespo abandona su papel de padre suplicante y asume con total firmeza su autoridad como Alcalde. Ordena la detención inmediata del capitán y de sus cómplices, ignorando las advertencias de que solo los tribunales militares pueden juzgar a un oficial. La vara de justicia se convierte ahora en el escudo con el que Crespo defenderá la dignidad de su hija.

Parte 3: La ejecución y el veredicto real

​La tensión alcanza su punto máximo cuando el general Don Lope de Figueroa regresa a Zalamea y descubre que Pedro Crespo tiene preso al capitán. Don Lope, furioso por lo que considera un desafío a la autoridad militar, exige la liberación inmediata de Don Álvaro, amenazando con usar la fuerza y derribar la cárcel. Sin embargo, Crespo se mantiene firme, defendiendo que la justicia civil tiene el derecho de castigar los delitos cometidos contra sus ciudadanos.

​En medio de este enfrentamiento entre el ejército y el pueblo, llega a la villa el Rey Felipe II. El general acude rápidamente a él para denunciar la «audacia» del alcalde. Pedro Crespo, con total serenidad, presenta al Rey el proceso judicial que ha seguido: explica el crimen del capitán, muestra que se le dio la oportunidad de reparar el daño y confirma que, ante su negativa, ha ordenado ejecutar a Don Álvaro mediante el garrote vil.

​Aunque el capitán ya ha muerto cuando el Rey se entera, el monarca analiza las pruebas y el juicio. Felipe II reconoce que, aunque la forma de actuar de Crespo fue arriesgada, la sentencia es justa. El Rey decide ratificar la decisión del alcalde y, para protegerlo de futuras represalias, nombra a Pedro Crespo alcalde perpetuo de Zalamea.

​La obra culmina con un triunfo de la justicia sobre el abuso de poder. Isabel, a pesar de haber recuperado su honor ante la ley, decide retirarse a un convento, simbolizando que las heridas del alma no siempre sanan con leyes. Pedro Crespo se queda como símbolo de que el honor «es patrimonio del alma», y el alma solo pertenece a Dios, no a los rangos ni a los títulos.

Personajes de la obra:

Principales:

Pedro Crespo: Es el protagonista. Un campesino rico y muy respetado que tiene un gran sentido del honor. Se convierte en alcalde y es quien decide castigar al capitán para defender a su familia.

Don Álvaro de Ataide: Es el antagonista (el villano). Un capitán del ejército que se cree superior a los demás. Secuestra y maltrata a la hija de Pedro Crespo, desencadenando todo el conflicto.

Isabel: Es la hija de Pedro Crespo. Su personaje representa la víctima de los abusos de poder y la importancia de la honra familiar en esa época.

Don Lope de Figueroa: Un general del ejército con mucha experiencia. Aunque es un hombre de palabra, choca con Pedro Crespo porque quiere que los militares sean juzgados solo por militares.

Secundarios:

Juan: Es el hijo de Pedro Crespo. Es un joven decidido que quiere pelear para limpiar el nombre de su familia.

El Rey Felipe II: Aparece al final de la obra. Su función es decidir quién tiene razón y poner orden definitivo, aprobando lo que hizo el alcalde.

Rebolledo: Un soldado que ayuda al capitán en sus planes. Representa el lado más oscuro del ejército.

La Chispa: Una mujer que acompaña a los soldados y aporta un tono un poco más ligero a la historia.

Don Mendo: Un hidalgo pobre que vive de apariencias y que también está enamorado de Isabel, aunque de forma ridícula.

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