
La leyenda «El rayo de luna», publicada en 1862 por el poeta y narrador español Gustavo Adolfo Bécquer, es una de las piezas del Romanticismo tardío y un ejemplo magistral de sus Leyendas.
La obra describe la figura de Manrique, un joven noble y poeta que desprecia el mundo material y se consagra a la búsqueda de un ideal de belleza y amor puro, un ser femenino que solo existe en su imaginación. A través de la perspectiva del soñador, Bécquer explora la soledad del artista, la fugacidad de lo sublime y la trágica confusión entre la realidad tangible y la fantasía poética.
El escenario principal es la ciudad de Soria y sus melancólicas ruinas, un lugar que sirve de marco para la aventura interior del protagonista. Es en las ruinas de un monasterio, bajo la luna llena, donde Manrique cree ver una figura femenina etérea. La historia utiliza el paisaje romántico y nocturno como marco para la desesperada persecución del ideal.
La trama se desarrolla entre el aislamiento de Manrique y su obsesión por la belleza, la persecución frenética de la figura blanca y esbelta por toda la ciudad, y el desengaño final al descubrir lo que verdaderamente es su amada. El relato culmina con la amarga aceptación de que el ideal de amor y belleza es inalcanzable y vano.
En esta entrada verás un resumen completo de la leyenda, una lista de personajes y una sección de preguntas frecuentes.
Resumen de El rayo de luna:
Parte 1: El idealista y su soledad
La leyenda comienza con la presentación de Manrique, el protagonista. Es un joven noble, rico y apuesto de Soria, que sin embargo desprecia las actividades mundanas que se esperan de su posición social, como la guerra, la caza o la vida cortesana. Manrique es un poeta, un soñador y un idealista que vive absorto en sus propias fantasías.
El joven rechaza a las mujeres de «carne y hueso» y dedica su vida a buscar un ideal de belleza y amor puro que solo existe en su imaginación. Sus servidores y escuderos, que representan la realidad, lo consideran un loco o un excéntrico, ya que Manrique prefiere la soledad, el silencio y la contemplación de la naturaleza, especialmente las ruinas medievales y el melancólico paisaje de Soria bajo la luna.
Parte 2: La aparición y la búsqueda obsesiva
Una noche de intensa luna llena, mientras Manrique pasea por las ruinas del monasterio de San Juan de Duero, ocurre un evento que altera su vida. . Cree ver la encarnación de su ideal femenino: una forma blanca, etérea y esbelta que se mueve con una gracia indescriptible entre la niebla y los árboles. Convencido de que esta figura es la mujer de sus sueños, la sigue hasta que esta se desvanece.
A partir de ese momento, Manrique cae en una obsesión frenética. Abandona por completo su vida de contemplación y se dedica día y noche a buscar a esta mujer inasible por toda la ciudad de Soria, convencido de que ella existe en el mundo real.
Su búsqueda es la de un loco; interroga a siervos y ciudadanos, se esconde en callejones y recorre el campo, esperando reencontrar aquella silueta blanca. Esta persecución se vuelve su única razón de ser y lo consume por completo, aumentando su aislamiento y su fama de excéntrico.
Parte 3: El desengaño y el final amargo
La leyenda culmina con la trágica revelación que pone fin a la búsqueda obsesiva de Manrique. Una noche, tras semanas de persecución infructuosa, Manrique finalmente logra acorralar a la esquiva forma blanca en un seto. Lleno de emoción y desesperación, se acerca a ella, solo para descubrir la amarga verdad: la figura etérea que ha estado persiguiendo no era una mujer, ni una criatura mística, sino simplemente un rayo de luna reflejado sobre el rocío de la vegetación y agitado por el viento.
El impacto de este descubrimiento es devastador. Manrique se da cuenta de que su pasión, su devoción y su inmensa búsqueda han sido dedicadas a una mera ilusión, un efecto óptico sin sustancia.
Desengañado y con el alma rota, el joven renuncia a toda esperanza, concluyendo que el amor, la gloria, la fe y la belleza son solo «mentiras, fantasmas vanos» y fantasías vacías. Regresa a su castillo y se sume en un hastío existencial, habiendo aprendido que el ideal que buscaba es, por naturaleza, inalcanzable.
Personajes de la obra:
Principal:
Manrique: Es el protagonista absoluto de la leyenda. Es un joven noble, soñador y poeta que se siente ajeno al mundo material y a las costumbres de la sociedad. Desprecia la caza, la guerra y el amor mundano. Vive absorto en la contemplación, la poesía y la búsqueda de un ideal de belleza y amor puro que solo existe en su mente. Su obsesión por la figura femenina etérea que ve bajo la luz de la luna lo lleva al desengaño y al hastío existencial.
Secundarios:
Los Servidores y Escuderos de Manrique: Son personajes corales que representan la realidad práctica y prosaica que Manrique rechaza. Aparecen en breves diálogos intentando persuadir a su señor de que se dedique a actividades nobles, como la guerra, o que busque el amor en mujeres de carne y hueso. Su presencia sirve para contrastar el mundo idealista de Manrique con el mundo tangible.
La Figura Femenina/El Ideal: Aunque es el motor de la acción, este «personaje» no existe realmente. Es una proyección de la imaginación de Manrique y la encarnación del ideal de belleza inalcanzable del Romanticismo. Al final se revela que no es más que un efecto de la luz, lo que subraya la fragilidad de las ilusiones del protagonista.
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https://es.wikisource.org/wiki/El_rayo_de_luna





